Tiempos de Revolución

Tiempos de Revolución
En el 40 aniversario de la revolución portuguesa, José Carlos Duque recuerda en este artículo sus vivencias como corresponsal del diario Hoy en aquellos tiempos convulsos en la vecina Portugal


“Grandola, Vila Morena
 terra da fraternidade
povo e quem mais ordena
dentro de ti o cidade…”
Aquella canción de José Afonso quedará siempre en mi recuerdo. Emitida por Radio Renascença a las 00:25 horas del 25 de abril de 1974, significaba el inicio de la Revolución del Clavel en Portugal contra la dictadura salazarista. Sonó en el país vecino y se oyó también en Badajoz con gran estruendo y expectación política: Los demócratas extremeños descorchaban champán y brindaban por el golpe de los militares y del pueblo portugués contra la opresión, y los del viejo Régimen seguían temerosos las noticias que llegaban desde el país vecino, barruntando que aquel movimiento popular del cambio podía traspasar las fronteras.
   Al día siguiente de la revolución portuguesa, ya estaba yo en la vecina Elvas, para comprobar de primera mano si era cierto que los camareros díscolos de la Pousada dibujaban en el mantel, bajo el plato, la hoz y el martillo para significar al orondo comensal pacense que la Revoluçao estaba “servida”. 

   ¡Con qué entusiasmo se ejercía entonces el periodismo! Allí no había horas sino ganas de contar lo que acontecía, a lomos de la tartamuda, sin otro afán que el que hubiera papel en la recién estrenada redacción y que la cinta korac de la máquina de escribir tuviera suficiente tinta para trascender los acontecimientos que se producían.
   A los 23 años yo era un inquieto redactor del diario Hoy que me enrolé como enviado especial del periódico extremeño y del diario Ya de Madrid, con el inefable reportero José V. Colchero, a la cercana Lisboa. Desde el Hotel Don Carlos, junto a la Avenida de la Liberdade, los periodistas podíamos ver a los desarrapados soldados portugueses marchar junto al pueblo con el clavel metido en el viejo cañón de sus fusiles abrillantados, mientras se oía gritar por doquier: “¡O povo, amigo, jamais sera vencido!”.


   ¡Cómo añorábamos la Democracia en España, al escribir las crónicas! ¿Llegaría la Democracia a nuestro país con la Revolución, como en Portugal? ¿O con la transición Democrática o la ruptura Democrática tras la muerte de Franco? En aquellos días todo era una inescrutable incógnita que un año más tarde se diluiría, a partir del 20 de noviembre de 1975.


   Aquellos tiempos de Revolución portuguesa crearon una conciencia política e informativa en España a favor del derecho a la Información y a la Libertad de Prensa. En el diario Hoy figuran aquellos primeros reportajes sobre la ocupación de tierras portuguesas, por los camponeses (campesinos) de Évora en las enormes heredades (fincas) del Alentejo. En la Revolución, las ocupaciones de tierras las hacían los trabajadores del campo a base de fusiles, hoces y cualquier otro utensilio disuasorio que sirviera para ratificar el cambio de propiedad. Y algunas veces se les sumaban los intelectuales de izquierdas.
   “¿Sois del diario Hoje de Badajoz?”, nos preguntaban los campesinos. Sólo si renegábamos de la dictadura de Franco nos dejaban pasar a ver sus conquistas. De lo contrario teníamos que abandonar aquellos parajes con premura.


   La Revolución se dejó sentir mucho en Badajoz. Los extremeños y también muchos españoles, de Madrid, de Barcelona, de Bilbao, de Sevilla… llegaban a la capital del Guadiana para adentrarse en Elvas y sentir el influjo democrático. Los pacenses aprovechaban la apertura política y la abolición de la censura para ver películas porno en el cine fronterizo, algunos con la escusa de visionar los film censurados en España, de Buñuel (Viridiana), y de otros muchos cineastas que poblaban el Índice franquista.


   En el cine de Elvas, la sorpresa era mayúscula cuando se encendían las luces de la sala y nos veíamos las caras. Allí estaba el Gobernador Civil de Badajoz, el Gobernador Militar de la Plaza, funcionarios y otras muchas personalidades pacenses que miraban de soslayo al de al lado, con el rostro enrojecido. Cualquier detalle lo podíamos publicar en los periódicos, en el Hoy o en La Hoja del Lunes, de la que fui director, el más joven de España, cuando simultaneaba el trabajo del domingo con el del resto de la semana en la redacción de la Autovía de  Portugal.


   ¡Y cómo pasábamos la frontera!, la conocida Alfadega, donde el jefe de la parte pacense nos hacía un guiño de complicidad al franquearnos el paso en el coche, para dar a entender que sabía que ese día sólo habíamos ido a ver las películas y que el café, las cuberterías y alguna propaganda marxista de panfletos como A Luta Popular no viajaban en esa ocasión con nosotros. Al jefe de la aduana española, como a los acongojados guardiñas portugueses, le agradecíamos siempre la amabilidad de dejarnos pasar, aunque hubieran dado ya las doce de la noche, y el plazo para cruzar la frontera estuviera oficialmente cerrado. ¡Claro que detrás de nosotros llegan las autoridades!


   Badajoz hervía en 1974 y 1975, hace ya más de treinta años. La PIDE, la policía política del antiguo régimen portugués, se refugiaba en el Hotel Zurbarán, cuyos salones eran el centro del espionaje y contraespionaje internacional. Allí también se hacían transacciones de obras de arte de Portugal a España, “para librarlas de la Revolución”, y se hablaba del paso clandestino de cuadros y joyas, y hasta de reses de las ganaderías lusitanas, hacía Extremadura, vía Olivenza o cualquier otro lugar del río Guadiana.


   ¡Qué emoción entrar en la redacción del Hoy y lanzar el grito de “!vaya exclusiva!”. Allí estaban Requena, el Gaspi (Gaspar García Moreno), Gregorio González Perlado, Julián Leal, Almeida, Ramírez, Manolo López, Manuel Rodríguez, José María Bermejo, Calderón, Berna Calle, Emilio (fotos Emilio) y su hijo Alfonso… A las voces salía el director, Antonio González Conejero, y me metía en el despacho de la redacción para que le contara detalles.


   ¡Me sentía tan orgulloso de investigar el caso Humberto Delgado y descubrir la tumba donde fue enterrado el militar demócrata portugués, en Villanueva del Fresno! La noticia trascendió tanto que llegó desde Madrid a cubrirlo un equipo de Informe Semanal, de TVE. Fue un gran acontecimiento. Igual que las entrevistas a Mario Soares, en Lisboa y en Elvas, en exclusiva para el diario Hoy. Eran noticias que convertían al periódico pacense en internacional, porque los periódicos extranjeros nos citaban en sus crónicas. Y los periodistas pacenses nos sentíamos muy importantes al contribuir con nuestro trabajo al desarrollo del periodismo regional. Aquellas entrevistas eran tan importantes como la primera que hice a Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que entonces sobresalía ya como secretario de Organización del PSOE extremeño. Entonces era ya un comprometido profesor del Instituto de Mérida. Y le vaticiné que tendría un gran porvenir. ¡Qué curioso!


   ¡Todavía conservo los recortes de aquellos ejemplares¡ ¡Casi medio siglo los contemplan! Y ahora, cuando celebramos el 75 aniversario de este gran rotativo extremeño, el diario Hoy, sabemos que hemos contribuido a hacerlo más grande con nuestro pequeño esfuerzo. Aquellos años los recuerdo y los añoro. Y puedo decir que fueron los mejores de mi vida periodística, porque eran tiempos de revolución y de juventud.

José Carlos Duque
Director de la revista Lo mejor de las Autonomías. 
Ex redactor del diario Hoy y ex director de La Hoja del Lunes de Badajoz.

2013-10-Casa Ojeda
2014-01-BBVA
2014-01-Paradores