El Rey abdica, ¡Viva el Rey!

La noticia corrió como la pólvora desde las 10 de la mañana en la conferencia del presidente de Madrid, en el Hotel Ritz. La noticia fue rumorosa. Corrió como la pólvora en el Hotel Ritz, donde el presidente de Madrid, Ignacio González estaba terminando de dar la conferencia sobre las buenas perspectivas de la capital de España para remontar la crisis. “El presidente del Gobierno desvelaría a las 10,30 de la mañana de este día 2 de junio de 2014, una declaración institucional de urgencia sobre algún acontecimiento importante”. No sabíamos qué podría ser. Incluso se decía que no sería de tanta repercusión, ya que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría se encontraba en la tribuna del hotel Ritz, presentando al presidente Ignacio González. Pero alguno de los más avezados diputados que acudían a la conferencia comentaban que la comparecencia que señalaba Rajoy era por el asunto de la Corona.

¿Qué asunto?. El de la abdicación. “El Rey  abdica”, se rumoreó con insistencia. El embajador de Japón, Satoru Satoh, salió de inmediato del céntrico hotel rumbo a la embajada, mientras el histórico padre de la Constitución, José Pedro Pérez Llorca, pasó de los comentarios de Graciano Palomo sobre el cambio de condecoraciones del 2 de Mayo a pensar en las normas constitucionales del traspaso de la Corona.  

Todo era efervescente, y el pueblo de Madrid no sabía nada. En la calle no se lo podían creer cuando el presidente lo anunció a las 10,30 de la mañana. ¿Porqué el Rey iba a abdicar? ¿Estaba enfermo? ¿Era por lo de Urdangarín? Más adelante se sabrían los motivos. Mejor dicho el motivo: El Rey daba paso a una nueva generación. El nuevo Rey sería su hijo el príncipe Felipe, que se llamará Felipe VI. Y  su esposa, la periodista y princesa Letizia será la reina. Le ayudará, dijo el Rey.

A pesar de los argumentos reales, el público se sigue preguntando por los motivos de la abdicación. Le parece inverosímil que el Rey don Juan Carlos, que ha superado todas las crisis, las familiares, las sanitarias, las de sus propias aventuras… pueda tirar la toalla. Asegura que hay que dar paso a la juventud. El Rey nos hace solidariamente viejos, a pesar de su energía. Con su renuncia se abren nuevos caminos. El Príncipe está preparado. ¿Y la sociedad? ¿Y los españoles? También. El Rey abdica y sólo podemos gritar: El Rey abdica, ¡Viva el Rey! ¡Viva Felipe VI! Se abre una nueva etapa en España.

JOSÉ CARLOS DUQUE / LOMEJOR.COM

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