Raúl Cancio: Más semejanzas entre Madrid y Nueva York

Raúl Cancio vuelve a deleitarnos con su sensacional fotografía, que busca la similitud de dos ciudades tan distintas pero tan parecidas en los apuntalados monumentos, en los frisos y en la vitalidad de sus gentes, paseando desenfadadamente por las populosas calles. Las primeras instantáneas de similitud entre Madrid y Nueva York, editadas en un bello libro de la Editorial Tritoma, tienen ahora continuidad en una segunda entrega, que culmina el trabajo ideado hace cuatro años por el autor de las fotografías y por el director gerente de la empresa editora, José Luis Manzanares. Los dos forman un tandem que se proyecta en una auténtica obra de arte. Raúl Cancio, Premio Nacional de Periodismo y fundador y profesor de la Escuela de Periodismo de El País, se asoma a las dos históricas capitales para ofrecernos una excusa con la que comprender las culturas que nos unen, los perfiles que nos definen, las creencias que nos engloban en un mundo universal y creativo. Una vez más Madrid y Nueva York quedan unidos en sus calles y plazas, en sus edificios, en sus parques, en una labor singular que sólo los genios son capaces de presentar en una obra para deleite de los demás mortales. El trabajo de Raúl Cancio por las arterias urbanas de Madrid y Nueva York es digno de esta sección, “Lo mejor de la Fotografía”.

BIOGRAFÍA

Cancio01Raúl Cancio nació en Madrid. Fotoperiodista desde 1963, trabajó en el Diario Pueblo hasta 1979. En 1980 entró a formar parte del diario El País y fue redactor jefe del Departamento de Fotografía de Suplementos de Domingo. Fue subdirector del diario deportivo AS en su relanzamiento desde 1996 a 1998. Es fundador y profesor de Fotoperiodismo en la Escuela de Periodismo de El País y la Universidad Autónoma de Madrid.

 

Miembro de la Asociación de la Prensa, miembro de la Asociación de Periodistas Deportivos y miembro de la AIPS Internbacional, en su larga trayectoria profesional es autor y coautor de libros como La Guerra de Irlanda (1971), La Generación del Príncipe (1972), Cincuenta por Vallecas (2004), Cien por Cien Chamberí (2005), Perderse en el Camino (2006) y  Madrid otra mirada. Es Premio Nacional de Periodismo (1984), Premio de Fotografía Deportiva (1987) y Premio Nacional de las Artes y las Ciencias en el Deporte (2003).


ARTÍCULO DE COLABORACIÓN

La Gran Vía es Nueva York
ALBERTO RUÍZ-GALLARDÓN
Ex presidente de la Comunidad de Madrid y actual ministro de Justicia

La Gran Vía es Nueva Yok, sentenció Ilya Erhenburg, levantando acta literaria de un aire de familia que los madrileños siempre habían sospechado. Pero el repertorio de posibles semejanzas entre ambas ciudades es en realidad mucho más amplio, y Raúl Cancio, que ya lo retrató en un libro anterior, termina de inventarlo en este. Si Guillermo Cabrera Infante dijo haber descubierto un pasaje secreto que conduce directamente desde la Plaza de Callao al Picadilly Cicus londinense, Cancio parece estar en el secreto de un sinfín de conexiones que vinculan y hasta confunden mil rincones de nuestra ciudad y la de los rascacielos. Y no tanto por la decena escasa de estos que la capital de España pueda exhibir, sino por la radical afinidad de lenguajes (...).

Más allá de arquitecturas, rincones y tipos humanos -sorprende, o no tanto, el parentesco que une los frontones neoclásicos del Congreso y de Manhattan, la mancha verde de El Retiro y Central Park, y hasta las figuras estatuarias de Francisco de Goya y de George Washington- por encima de esas curiosidades que, pese a su carácter anecdótico, denotan también unos códigos compartidos y una cultura urbana común que deja ver la mano de ese princpio indefinible pero definitivo que preside la vida de las dos ciudades, y que es la modernidad.

Incluso un español tan descreído de todo como Julio Camba, delator implacable de cuanto de artificio pueda esconderse en esa noción, se confesaba fatalmente atraído por un Nueva York cuyo magnetismo atribuía precisamente a su modernidad. (...).

Otro gran perioditsa, esta vez del otro lado del Atlántico -Gay Talese- escribe fascinado por Nueva York, que ésta es ante todo “ciudad de cosas inadvertidas” y cuando en un reportaje memorable hace el recuento de los prodigios que la componen, de los gatos callejeros a los porteros del hotel, de los insomnes profesionales a los maniquíes de escaparate, uno tiene la impresión de que igualmente podría estar hablando de Madrid. Hasta refiere la existencia de halcones en las cumbres de los rascacielos, como a veces se ha dicho que habitan en el edificio de la Telefónica, en la Gran Vía, con esa gravedad que queda a medio camino entre el realismo más contundente y la pura leyenda urbana, y que da el tono exacto de lo que representa vivir en una gran ciudad, allí donde todo o casi todo es posible, y lo de menos es que acontezca o no.

Es ese presentismo, esa sensación imperiosa de vivir el momento -un momento urgente, que no se puede postergar, que es importante por sí mismo- la que respiran todas las instantáneas de Cancio en las dos ciudades que, acaso sin saberlo, comparten más de lo que parece, aunque empezando, como se ve en estas páginas, por lo que parece.

 

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