Los miserables, una película colosal

LOS MISERABLES (DIR. TOM HOOPER)
Estreno 25 de Diciembre
¡ COLOSAL !

CartelLosMiserablesSi el otro día aposté por Jack Escarcha y sus guardianes para el Oscar a la mejor película de animación, aquí va mi apuesta para la mejor película, ¿un musical?. SÍ, y puedo dar suficientes razones. Desde Chicago (2002) ha habido cinco intentos de musicales por llevarse el mayor premio cinematográfico, entre los que destacaría: El fantasma de la ópera (2004) y Mamma Mía (2008), pero el musical siempre lo tiene mucho más complicado, sobre todo si es extenso. A nuestro juicio este no es el caso, Universal ha colocado en la línea de salida un auténtico purasangre, que reúne todas las cualidades para ganar, y que en cualquier caso será un éxito de taquilla.

 

Hace ya muchos, muchos años, que pude asistir al estreno, entonces, en el teatro Nuevo Apolo del musical de mismo nombre, y se me grabó a fuego aquel estribillo “- oyes voces al cantar, oyes el eco del tambor, juntos por la revolución de la libertad.....”. Aquel buen sabor de boca hizo que fuera escéptico sobre una nueva película, (pensé “otra más”), sobre una historia bastante trillada, en el cine, y por supuesto en los escenarios, y sobre todo si se ha leído, y se admira a Victor Hugo, ir cargado de prejuicios es casi natural. Pero creo, incluso, que al romántico y comprometido Victor Hugo, le agradaría ver cómo recobra vida su historia, y, hasta asombraría qué excepcional forma de contarla.

Sinopsis

Se trata de una historia que transcurre en la Francia del siglo XIX, Jean Val Jean un exconvicto al que su condena destrozó injustamente su juventud, viola su libertad condicional y es perseguido durante toda su vida por el implacable Inspector Javert. Val Jean conoce el sufrimiento, el amor, la felicidad y sobre todo el sacrificio y la entrega. Val Jean se hara cargo de la pequeña Cosset a la que criará como si fuera su padre, y cambiará radicalmente su vida.


El reparto

El duelo de actores de las antípodas estaba servido, Lobezno contra Gladiator, reconozco que el carácter afable y simpático de Hugh Jackman (Val Jean) me hace perder, de entrada, algo de objetividad, pero una análisis al detalle de la interpretación de Russel Crowe (Javert), que está impecable en la película, y quien me ha llenado al oírle cantar en directo, parece menos, al compararle que con la brillante y excepcional interpretación de Jackman, que canta bien incluso, pone todo su alma y pasión, tiene una versatilidad para el cambio de registro propia sólo de los mejores, y borda el papel. Y no quiero menospreciar el trabajo de Crowe, simplemente que el sol parece brillar menos al lado de una supernova. El registro de Crowe me recordó al de Master and Commander (2003), con la diferencia de que aquí canta, y pese a estar sobresaliente, la matrícula de honor de Jackman sitúa a éste en el olimpo, es decir mi “oscar” al mejor actor protagonista, es para Jackman.

Anne Hathaway (Fantine) se sale, literal y delicadamente, traspasa la pantalla de una forma tan sentida, es una deliciosa criatura con una interpretación desgarradora, sobreeleva el dramatismo del personaje diseñado por Victor Hugo hasta el límite. El “I Dreamed a Dream”, llega directa al corazón, (y nuevamente apuesto), su interpretación le hace acreedora de una estatuilla dorada, o cuando menos, estará en liza por conseguirla, yo desde luego no dudaría. Esta sencillamente impresionante, sublime, canta, canta muy bien, tiene una voz angelical, podría deshacerme en elogios durante horas, pero prefiero recomendar que cada uno juzgue por sí mismo, y elija su adjetivo, estoy convencido que les encantará. Y tal y como hizo Jackman, ambos se prepararon no sólo intelectualmente, sino también físicamente, véase la evidente pérdida de peso a lo largo de la película (tan metida estaba en el papel que perdió 11 kilos, en 5 semanas). Parece mentira que la “Princesa por Sorpresa” haya conseguido que, desde ahora, cuando hablemos de Fantine, hablaremos de la Hathaway.

Del resto de papeles decir que todos, todos y cada uno de los actores brillan por sí mismos, no quiero enrollarme demasiado, (ni engrosar el bote de los tacos con billetes de cinco pavos, porque al final del año con lo recaudado media redacción creo que podra irse al caribe, a mi costa, por un exceso de efusividad verbal).

Amanda Seifried (Cosette) y Eddie Redmayne (Marius, el novio de Cosette) emocionan al igual que los anteriores, y Aarón Tueit (Enjolras) , no les va a la zaga, como tampoco Samantha Barks (Eponine), ¡es una auténtica ciclogénesis explosiva de buenos actores!, no puedo centrame en uno sin hacer injustamente de menos a otro, y no puedo seguir y seguir porque no me leería ni mi abuela.

Impresionantes los niños, Daniel Huttlestone (Gavroche), Isabelle Allen y Natalie Wallace, respectivamente, en los papeles de Cósete, y Eponine, de niñas, que además prestan la imagen para los pósters.

Para echar de comer aparte, dejo a un gran payaso, y a su partenaire, en los papeles de los mesoneros Madame y Monseur Thénardier. Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter. Con Baron Cohen aquí me ha pasado lo mismo, que cuando vi a Carrey en el Show de Truman, vi algo más de lo que había visto hasta el momento, vi al verdadero actor, a alguien completo, despojado de casi todos sus tics y muecas, vi a alguien que puede hacer reir, que puede hacer llorar, en definitiva, que puede emocionar. Y creo que no puede haber mayor aspiración y logro para un actor, incluso para alguien ciertamente encasillado como Borat , como Bruno, o Ali G, (o para los niños anglosajones, como el Rey Julien de Madagascar) adentrarse en otros territorios, no hace sino enriquecerle, y ampliar su espectro. Felicidades, borda el papel del codicioso avaro y bon vivant mesonero encargado de cuidar a Cosette. De Helena Bonham Carter, en el papel de su mujer, poco puedo añadir, que no haya dicho para los demás, histriónica y divertida en su papel de arpía, y a la vez, hace que la palabra “miserable” cobre un sentido trágico y atroz, acorde con el libreto, y con la obra original, sencillamente, fantástica.

Decir por ultimo sobre Baron Cohen que en 2013 dará vida a Feddy Mercury en su biografía, dirigida por Stephen Frars y producida por Robert de Niro, lo cual puede ser una buena garantía, pero estaremos atentos, porque aquí en esta revista hay al menos dos “monárquicos” convencidos a los que no nos gusta que nos toquen al Rey (Elvis Aaron Presley), y menos, a la Reina (Freddy Mercury), así que Sacha, cuidadín con lo que haces.

EL EQUIPO TÉCNICO

El Director de toda esta tropa, Tobbe Hooper, parece haber pergeñado un nuevo oscarizado “discurso para el rey”, que tenga preparado el saco, porque creemos va a caer más de un óscar, confiamos es que no se valoren anteriores galardones, sino que se haga justicia.

La excepcional música compuesta por Claude Michel Schönberg, con libreto y producción musical de Alain Boubil para el teatro, se adapta con el Guión de William Nicholson y las letras de Herbert Kretzmer, y la dirección musical de Stephen Broker. Fantástica, también.

El sonido, el montaje, el diseño de producción, la escenografía, sobresaliente; y mención especial también, para el vestuario de Paco Delgado que se va a adaptando a las circunstancias de las película, tanto en color como riqueza ornamental. Vemos como Val Jean según progresa cada vez viste mejor y con colores más ricos, mientras que Javert, cada vez más oscuro, pasa del celeste inicial en la escena de los muelles, hasta el azul más oscuro del final.

La dirección de fotografía a cargo de Dani Cohen (que ya trabajó con Hopper en -El discurso del Rey), es magistral, el control del claroscuro, el uso de lo filtros que acompaña los estados de ánimo de Val Jean, de la escena, el juego con el rojo en los momentos revolucionarios llevándolo del oscuro burdeos al bermellón flameante saturando la toma con los brochazos rojos y negros.

A destacar

Las canciones en directo, la múscia, la dirección, los actores, la interpretación magistral, la historia, de comienzo (en la primera escena la cámara emergiendo por debajo de la raída y decolorida bandera tricolor, con el mar batiendo en el astillero, y cientos de convictos moviendo con sogas un buque de guerra cantando ¡Look down-look down....! os enganchará), hasta el apoteósico final en el que una escena trágica se reconvierte en una eclosión de esperanza, genial.

El realismo y rigor escénico es digno de alabar, es decir, que no pasa como en esas películas de romanos que llevan el uniforme, las corazas y las togas tan impolutas que parecen la Guardia Imperial de Darth Wader yendo de boda; aquí los pobres parecen pobres de verdad, y las cloacas de París dan verdadero asco, los contrastes en la película son extraordinarios, por ejemplo como brilla un sello de oro entre un montón de porquería. Me encantan las escenas de la Bastilla, las barricadas, el elefante de Napoleón donde juega Gavroche, hasta el catafalco del general Lamarque, las callejuelas de París que nos remontan a la época del autor de la obra original, un Victor Hugo que impregna este musical y al que puedo reconocer sin dificultad, por el canto de libertad que defendió, que, después de la vida, es nuestro mayor tesoro.

Dos siglos después veremos que hay cosas que no han cambiado demasiado, sigue habiendo miseria, y lo que es peor, muchos miserables, que ponen en riesgo y juegan con la libertad, por eso creo que es justo incluso dejar constancia de la actualidad de esta obra y del mensaje.

No quiero dejarme a nadie, se nota cuando la gente ha trabajado contenta, con gusto, con esfuerzo, así cierro con una felicitación y agradecimiento para todo el equipo, al que me uno cantando en su revolución:

Do you hear the people sing?
Singing a song of angry men
It is the music of a people
Who will not slaves again!
When the beating of your heart
echoes the beating of the drums
There is a life about to start
When tomorrow comes…

TEXTO: GUILLERMO BENDICHO

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