Un amigo para Frank

Un amigo para Frank
Una historia bien contada e imprescindible
El film se estrena en España el 12 de julio de 2013, una historia que sorprenderá por sus altas dosis de humor, su optimismo y su calor humano.

Cine-UnamigoparaFrankA contracorriente Films nos presenta este trabajo de cine indie como una comedia, y eso es, en parte, cierto, pero es mucho más, tiene tanto de drama como de comedia, ¡claro que se reirán!, y la sutileza, que no superficialidad, aliviará la difícil tarea y riesgo, que supone el abordaje de una enfermedad como el Alzheimer. Y digo drama por la propia naturaleza destructora de la enfermedad, pero se atempera con unas dosis tan altas de humor, optimismo, y calor humano, que lo que nos deja realmente es lo que verdaderamente importa, el amor de los seres queridos. Créanme, el respeto, e incluso la delicadeza con que se aproximan el guión y las cámaras, hacen a esta historia bien contada, imprescindible.

 

Sinopsis


Frank  es un viejo y solitario cascarrabias que tiene una gran pasión por los libros. De hecho, su única amistad es la que mantiene con una bibliotecaria. Su vida es muy tranquila y rutinaria, pero todo cambia cuando su hijo decide regalarle un robot que se encargará de cuidarle. Por increíble que parezca,  el anciano comenzará a hacerse amigo de la máquina y a enseñarle algunas de sus secretas  habilidades.

Hablemos de robots

Y no me refiero ni a la vibrante nueva versión de picadora Moulinex y ni a la sabrosona repostera aficionada a la salsa Thermomix,  sino aquellos androides con batería, y entrañas de circuitos y procesadores, que, desde hace años, se vienen desarrollando en laboratorios de alta tecnología, en principio, para ayudarnos y hacernos la vida más fácil. Eso está muy bien, pero la cuestión plantea no pocos problemas éticos y morales por el gran grado de imitación y aproximación que puede llegar a tener la máquina con respecto a la esencia y conducta humana, y esto es algo que está ya al llegar.

En este caso, el robot es una mera correa de transmisión en una historia mucho más profunda, pero sobre la que pisamos suavemente, como es el proceso neurodegenerativo que sufre el protagonista, y de cómo se hace extensivo a su entorno, algo que desgraciadamente a muchos les resultará familiar, todo regado con divertidos diálogos y situaciones, con una sobresaliente interpretación.

Desde -Pinocho-, cuento tradicional, que Charles Perrault introdujo en la literatura, hasta el -Frankenstein- de Mary Shelley, son inmunerables las aproximaciones artísticas de todo clase que se han hecho hacia los autómatas, máquinas humanoides, o ciborgs.

Centrándome en lo que me toca, y siendo lo más conciso posible, citaría, como no, la Metrópolis de Fritz Lang de 1927 y su “María”, el pinocho más moderno, el de Spielberg, en -Inteligencia Artificial (2001) donde Haley Joel Osment da vida a David; nos remontaríamos a 1985 para ver, al entonces niño, Barret Oliver en el papel de D.A.R.Y.L. (dirigida por Simon Wincer); -El hombre del Bicentenerario- aquel robot dorado interpretado por el risueño Robin Williams (1999); y como no -Terminator- (la del 84); pero puestos a elegir de una gran lista me quedo con dos, el Sonny de -Yo Robot- de 2004, simplemente por una razón clara, por fin pudimos ver uno de los cuentos de Isaac Asimov bien escenificado, bien representado. Y por ultimo, una película que sólo fui capaz de sacarle todo su jugo tras verla unas cuantas veces, -2001 Odisea en el espacio-, (de 1968, donde a estas alturas, ya se nos suponía mucho más avanzados, claro que ni Arthur C. Clarke ni Kubrick, sabían entonces de esta crisis económica ni de los recortes, y corrían más que la propia historia). Allí Hal 9000, que parecía una máquina pérfida y sanguinaria, acaba petando, (eso sí, como los ordenadores actuales), al tener que tomar decisiones críticas con la supervivencia humana.

Recuerdo todavía el primer libro de Isaac Asimov que leí,  sus cuentos de - Los vientos del cambio-. Me marcaron el camino hacia el resto de sus libros, que recomiendo. He citado dos películas basadas en novelas suyas, pero no debemos olvidar que este Julio Verne del siglo XX, enunció las leyes de la robótica, el código moral del robot, y pese a ser elaboradas desde la ciencia ficción, la ciencia, hoy en día las valora y tiene en cuenta, y básicamente las podríamos resumir en la Ley cero o básica, que debe hacernos reflexionar: “Un robot no puede hacer daño a la humanidad o por su omisión permitir que la humanidad sufra daño “. Supongo que esta ley acabará afectando a todos, menos a los más “listos”, los que nunca ratifican los tratados internacionales, o que no se someten a Tribunales Internacionales, y que acabarán, seguramente, sirviéndose de las máquinas, para matar y ponerlas al servicio de su miseria.

El reparto

Un lujo, hacen fácil lo difícil. A Frank Langella y a Susan Sarandon, debería dedicarles un especial aparte, cualquier papel parece hecho a su medida una vez que lo interpretan, sólo por su interpretación merece la pena ver esta película. Frank representa el orgullo y la terquedad humana que pelea desesperadamente contra la indefectible e incurable realidad. Susan Sarandon pone cara al amor incondicional, a la entrega total y absoluta.

Y como suelo decir, estar pegado a los buenos en cine, se nota y mucho, James Marsden, nos sitúa en una situación conocida por muchos, la simultánea preocupación por el cuidado de ascendientes y descendientes. Liv Tyler (el bellezón de El Señor de los anillos, hija de Steve el cantante de Aerosmith) con una imponente presencia y correcta en su actuación, y Peter Sarsgaard, en el escueto papel de sheriff, que toma posiciones ya cerca del olimpo, darán cuenta de todo ello.

Hasta el robot (seguro que japonés), está bien.

Música y sonido

Bien encajada. Cuenta con varias piezas musicales, “Ahhh” de Sam Bisbee, “Swear” de Inc., “Fell on your Head” de Francis and de Lights. Y de otra galaxia, escuchamos a mitad de película “El día de la ira” del Réquiem, la Fuga en C menor K546, y el Ave Verum Corpus KV618, del mayor genio musical de todos los tiempos, Mozart.

En resumen

Es simpática, y suavemente conmovedora, una cuidadosa incursión en la madurez y en la vejez. El peso interpretativo de Langella y de Sarandon es brutal, observamos su ilimitada capacidad para mostrar sentimientos, como nos llevan del orgullo, a la demencia, y por supuesto, al amor verdadero. Todo ello con buen humor desplegado con la misma sutileza que se utiliza para mostrar los devastadores efectos de la enfermedad, la pérdida de memoria, los recuerdos, esto es, de la propia vida, en vida.

El guionista Christopher Ford y el director han realizado un trabajo magnífico, impecable, al tratar simultáneamente la imponente inteligencia artificial y memoria del robot, con la experta inteligencia humana que incluso con un deterioro severo de memoria, maneja a la máquina.

Los premios recibidos por la película en Sundance, y en Sitges, este último del público, nos dan otra razón más para ir a verla.


TEXTO: GUILLERMO BENDICHO / LOMEJOR.COM

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