El Albaicin, Un destino romántico

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El Albaicín, un destino romántico
En el maravilloso laberinto de la ciudad medieval andalusí se mezclan casonas e iglesias del siglo XVI en una nueva sensación cultural y turística

Dos jóvenes se besan en el Albaicín / Foto Pedro GrifolDesde que a principios del siglo XIX, numerosos viajeros -los “tourist”-  europeos, empiezan a llegar a Granada y descubren una ciudad única por su emplazamiento, su paisaje, sus edificios, sus gentes e incluso por sus ruinas. Inmersos en la corriente romántica del momento, esta productiva invasión se da en torno a 1.830. Escritores como Victor Hugo o Chateaubrien, supieron captar y difundir a los cuatro vientos los valores de una ciudad que conservaba un fuerte carácter árabe y romántico. Al mismo tiempo David Robert pintó y Girault de Prangugey mostró minuciosamente en sus grabados los paisajes, edificios y monumentos  que difundieron por todo el mundo y fueron los mejores embajadores de su singular patrimonio. Desde entonces y gracias a estos primeros turistas,  al día de  hoy, la ciudad de Granada y su primer monumento de la Alhambra se han convertido en uno de los destinos turísticos más importantes de Europa.

 

Dentro de la variada y singular oferta de la ciudad a los numerosos visitantes que la frecuentan,  los barrios del Albayzín y Sacromonte, todavía hoy mantienen unas enormes posibilidades de darlos a conocer y de hacer  disfrutar de las sensaciones que encierran. Son  un auténtico laberinto, un maravilloso y recóndito laberinto,  complejo de recorrer, un paraíso cerrado, oculto  difícil de penetrar que encierra en esas dificultades singularidad y belleza.

AlbaicinRomantico3Los agentes turísticos que operan en el Albaicin – Sacromonte están consiguiendo poner a disposición de los visitantes instrumentos personalizados y  eficaces que permitan no solo un conocimiento del barrio si no también vivir las sensaciones que provoca el barrio milenario, no en vano reconocido como Patrimonio Mundial desde 1994. Estas nuevas  propuestas hacen especial incidencia en el turismo cultural, entendiendo éste como aquel que apela a la memoria del hombre y a su creación: a sus sensaciones y a sus experiencias.  Este tipo de turista busca conocer la verdadera idiosincrasia y singularidad de un territorio. Tiene unas necesidades diferentes a las del turismo de masas, esperando encontrar autenticidad, contacto con el entorno y tranquilidad.

AlbaicinRomantico2En el Albaicin, hoy,  podemos descubrir  el ambiente de una ciudad medieval musulmana, la permanencia de su trama tortuosa y compleja, la contemplación de la impresionante imagen de la Alhambra desde los  serenos  miradores que salpican sus recónditas y  complejas callejuelas.  En la visita a la casa del Zafra o del Horno del Oro, podemos introducirnos en la intimidad de la casa andalusí. En el Bañuelo se descubre la intimidad de los baños públicos y su papel en la  vida de la ciudad musulmana. Recorriendo la extensa red de aljibes, recientemente restaurados, se descubre una sociedad muy avanzada para su época. Pero el Albayzín no se agota en la Edad Media,  Santa Ana, San Bartolomé, San Pedro conforman a partir del siglo XVI una red de iglesias destinadas en su día a asentar la cultura cristiana en la última ciudad musulmana del sur de Europa. Entonces el Albayzin asumió unas nuevas arquitecturas ajenas a su estructura multisecular pero hoy integrados estos singulares barrios:  en el interior de los conventos como el de Santa Isabel la Real, fundado  por la Reina Isabel o el de Santa Inés, reposan bellísimas obras de arte de Bocanegra o  Pedro de Mena.  Las nobles casonas donde el Gran Capitán o Don Fernando de Zafra, plasmaron  sus blasones y escudos de armas para dejar constancia a lo largo de los siglos de su nobleza y poderío.

Si a este derroche de arte, le añadimos la emoción de una zambra flamenca en una cueva del Sacromonte o disfrutamos de la singular y auténtica gastronomía que cada día nos ofrecen los restauradores del lugar: la tortilla del Sacromonte, el remojón granadino, la carne de caza o la repostería conventual son platos que mantienen una multisecular tradición que permitirá volveremos a nuestras ciudades origen habiendo saboreado unas sensaciones muy similares y próximas a las que, como decía al principio vivieron y asombraron los viajeros románticos del XIX, que con su sensibilidad y buen hacer dejaron constancia de ello, en sus numerosas piezas musicales, pictóricas y en sus imaginativas narrativas de manera muy especial en los cuentos de Washington Irving que llegó a Granda en 1829, y manifestaba en sus Cuentos de la Alhambra que:  La transición es casi mágica; parecía que habíamos sido trasportados a otros tiempos y a otros reinos y que estábamos presenciando las escenas de la historia árabe, estos cuentos traducidos mil veces a todos los idiomas conocidos fueron y son  el motivo y la guía de los viajes románticos de todas las naciones del mundo a la ciudad de la Alhambra y del Albayzín.

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TEXTO: MIGUEL VALLE (ARQUITECTO) / ESPECIAL PARA LOMEJOR.COM
FOTOS: CARLOS GARCÍA

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