El MARQ de Alicante presenta en Madrid la exposición «El Tesoro de los Bárbaros»
La muestra podrá visitarse en el museo alicantino desde el 31 de marzo hasta el 14 de octubre
El Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) ha presentado en la Biblioteca Nacional de Madrid, la próxima exposición que acogerá en sus instalaciones, «El Tesoro de los Bárbaros». La muestra internacional se podrá visitar del 31 de marzo al 14 de octubre. La exposición ocupará dos salas temporales y mostrará más de 600 piezas procedentes del museo alemán de Espira. Los objetos son representativos de la vida cotidiana en la época romana (siglo III d. C.) y fueron hallados bajo las aguas del río Rin.
Con la exposición El Tesoro de los Bárbaros, se presenta por primera vez en nuestro país el espectacular hallazgo del Tesoro de Neupotz. Este asombroso descubrimiento, bajo las aguas del Rin, sacó a la luz uno de los mayores conjuntos de metal de época romana de toda Europa.
El Tesoro de Neupotz destaca tanto por la belleza y calidad de sus objetos como por ser testimonio de una de las etapas menos conocidas de la Historia del Imperio Romano, cuando éste se encontraba sumido en una difícil crisis y las tribus germanas amenazaban sus fronteras en el Norte de Europa.
Gracias a tesoros como el de Neupotz, sabemos que a lo largo del s. III, fueron comunes los saqueos o razzias en territorio romano. Muchas de estas incursiones, realizadas por alamanes, francoso, jutungos, no siempre consiguieron alcanzar la frontera indemnes. Las legiones romanas, bien apostadas en el Rin, esperaban a los saqueadores, quienes al intentar cruzar el río se veían sorprendidos por las tropas del imperio. Los combates acababan muchas veces con el hundimiento del codiciado botín, quedando los restos de los naufragios como testimonios únicos de lo allí sucedido.
El Tesoro de Neupotz está compuesto por cerca de 1.100 objetos, de los cuales más de la mitad se expondrán en el MARQ junto a otros tesoros como el de Hagenbach y el de Lingenfeld. Estos tesoros o “botines” están formados por una amplia variedad de objetos, desde piezas características de la vida cotidiana, como lo eran las vajillas de mesa o las herramientas de trabajo, hasta elementos de prestigio tales como las armas o las joyas.
La exposición El Tesoro de los Bárbaros muestra una de las colecciones más destacadas de entre los importantes fondos que custodia el Museo Histórico del Palatinado de la ciudad alemana de Speyer, una institución que ha alcanzado un merecido prestigio en Europa por sus exposiciones interactivas y que lo han convertido en uno de los museos más visitados de toda Alemania gracias a su orientación didáctica y participativa.
La muestra, que será exhibida en el MARQ de Abril a Octubre de este 2012, contará con varios ámbitos temáticos que ayudarán al visitante a disfrutar de un recorrido dinámico por un Im-
perio Romano algo convulso, en plena fase de transformación y amenazado por las tribus germanas del Norte de Europa.
El recorrido comienza con un audiovisual que introduce al visitante en la temática de la exposición. La muestra ocupa las Salas Temporales I y II (Enrique Llobregat y Francisco Figueras
Pacheco) así como sus respectivos pasillos, siendo éstos últimos el espacio idóneo para la divulgación mientras que el conjunto de las piezas se alberga en el interior.
El Museo Histórico del Palatinado de Speyer y el hallazgo del Tesoro de Neupotz abren la muestra para situarnos en el origen de esta maravillosa colección. Las excavaciones subacuáticas que
permitieron el rescate de tan preciado tesoro y los estudios realizados a las piezas se convierten en una parte fundamental de este preámbulo.
Al iniciarse la vista por la primera de las salas nos encontraremos ante las dos temáticas principales que vertebran la muestra: la crisis que vive el Imperio Romano a lo largo del s.III y una
de sus consecuencias más conocidas: las invasiones “bárbaras”. La recreación del Altar de Augsburgo, monumento epigráfico de gran valor histórico que conmemora la victoria de las legiones romanas sobre los jutungos, nos servirá como introducción.
Avanzando por la sala el visitante se verá sorprendido por la presencia de un gran Templo como los documentados en el sur de Francia, a la vez que podrá pasear por las calles de un mercado romano. La reconstrucción de estos espacios a escala es uno de los recursos museográficos elegidos para una mayor interacción del público, de modo que éste pueda sumirse en el contexto histórico del tesoro.
Las piezas que se exponen en esta sala se agrupan de tal modo que nos recrean distintos ambientes. La vida cotidiana la representan los calderos, ollas o coladores comunes en la vajilla romana, mientras que las hoces, hachas o cencerros nos hablan de las herramientas de trabajo utilizadas para la agricultura o la ganadería. Al final de la sala podremos encontrar las actividades artesanales, los oficios, donde se expondrá la recreación de un torno de orfebre junto a una de las piezas de mayor valor estético de la exposición, el famoso espejo con el relieve de la diosa Minerva.
En el tránsito hacia la segunda sala se produce un interesante cambio de registro, ahora el público se situará en el año 260 de nuestra era y caminará, como lo hicieron los alamanes, por una calzada romana de regreso hacia la llamada “Germania libre”. Tras las incursiones en territorio romano las tribus germanas iniciaban su regreso utilizando el carro como medio para el transporte de sus botines. Justo antes de cruzar el río se producía el llamado “reparto del tesoro”, hecho que el público podrá comprobar al observar dos copas de plata de gran valor fragmentadas con un hacha. Junto a ellas se expondrán los tesoros de Hagenbach y Lingenfeld, dos conjuntos que al igual que el Tesoro de Neupotz fueron rescatados de las profundidades del Rin.
El final de la muestra hará referencia a uno de los poemas épicos más conocidos en Europa, El cantar de los Nibelungos, un cantar de gesta escrito en el s. XIII que narra las aventuras y desventuras del germano cazador de dragones Sigfrido cuyo gran tesoro, según cuenta la leyenda, fue ocultado bajo las aguas el Rin tras su muerte. ¿Es posible que el origen de estas leyendas germanas sobre tesoros míticos hundidos en el río estén relacionados con los botines documentados?
El montaje expositivo reserva un espacio para mostrar el desarrollo de los siglos III y IV en la actual provincia de Alicante. La crisis del siglo III afecta de manera irregular al territorio, tanto en el ámbito rural como urbano, con un generalizado descenso de la monumentalización y cierto deterioro de las infraestructuras en las ciudades. Al tiempo que estas padecen un descenso de su actividad económica, edilicia e institucional, se invierte en las propiedades rurales, algunas de las cuales se dotan con suntuosas ornamentaciones y comodidades. Con todo, si bien las luchas por
el poder imperial afectan a algunos puntos del territorio, como evidencian la presencia de tropas y las ocultaciones de monedas en Dianium (Denia), continúa la actividad productiva y portuaria, documentándose, durante el siglo IV, una mayor vitalidad en Ilici y el Portus Ilicitanus. LOMEJOR.COM