La emocionante fiesta de Francia en España
El 13 de julio el embajador de Francia, Bruno Delaye, ensalzó la amistad hispanofrancesa en un festivo acto celebrado en Madrid.
La Fiesta de Francia se celebró este año con gran entusiasmo en la sede de la embajada francesa en Madrid, en la calle Serrano. El embajador francés Bruno Delaye, recibió a franceses y españoles en un ambiente de cordialidad y amistad mutua en el que se resaltaron los valores de la soberanía del pueblo, los derechos humanos, la universalidad de la razón y la tolerancia como legado de la Revolución Francesa. La orquesta nacional de la Guardia Civil amenizó la velada con pasodobles y zarzuelas que ensalzaron el ambiente madrileño de la calle Serrano, donde transcurrió la fiesta.
El embajador francés, Bruno Delaye, ensalzó en su discurso los valores y la amistad hispano-francesa.
“Muchas gracias a todos por haber acudido en tan gran número a celebrar el aniversario de la Revolución Francesa. Los valores que nos ha legado se mantienen en el mundo de hoy más actuales que nunca: La soberanía del pueblo, contra las dictaduras; los derechos del hombre y del ciudadano contra los abusos de poder, políticos o financieros; la universalidad de la razón humana contra la exclusión, el racismo y la xenofobia; la laicidad y la tolerancia, contra el oscurantismo y el fanatismo religioso”, dijo el embajador.
“Tras los horrores de la Segunda Guerra Mundial –indicó- construimos Europa inspirándonos en estos valores. Cincuenta años de esfuerzos para construir, libre y democráticamente, una esfera de prosperidad y solidaridad sin precedentes para 503 millones de habitantes; una de las construcciones más sofisticadas de la historia, que concilia sutilmente libertad e igualdad, libre mercado y progreso social. Pero hace ya cuatro años desde que la crisis financiera amenaza este edificio común. 25 millones de parados en la UE, ya varios países en recesión económica. Y se instala la duda entre los ciudadanos. ¿De qué sirve Europa si no nos protege durante la tormenta? ¿De qué sirve el Euro si ya media docena de países de la eurozona no pueden financiarse en los mercados internacionales y si los bancos han dejado de hacer préstamos a nuestras economías? ¿Hasta dónde llegar en el desmantelamiento de las protecciones sociales, dónde y cuándo se detendrá la marcha infernal de la austeridad?”
Bruno Delaye señaló que “con la llegada de François Hollande, Francia acaba de proponer que se complete el tratado de disciplina presupuestaria con un Pacto Europeo por el Crecimiento. Supone 130.000 millones de euros de crédito y se apoyará, también, en una tasa sobre las transacciones financieras, implantada en un primer momento por un pequeño grupo de países pioneros, entre ellos Francia y España”.
“Mientras tanto ha habido que tratar el problema de corto plazo al que se enfrentan algunos países, entre ellos España, a la hora de garantizar su acceso a los mercados financieros internacionales. Francia ha dado todo su apoyo a las peticiones, por parte de España, de apoyo europeo a la reestructuración de sus bancos. Me alegra la perfecta armonía entre Francia y España en las siguientes dos cuestiones: el pacto por el crecimiento, el recurso de los bancos españoles al Fondo y al Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera”, señaló.
“Nos corresponde ahora trabajar juntos en tres grandes obras: la unión bancaria, la unión fiscal y la unión política. Según Francia, debemos apoyarnos en los siguientes principios: El euro debe construir convergencia en nuestras economías y no divergencia. Rechazamos cualquier separación entre el Norte y el Sur de Europa. Los esfuerzos que han realizado los países con déficit estructural para volver a poner orden en sus finanzas públicas y recuperar competitividad, deben recibir contrapartidas por parte de los países con excedente estructural, tal y como ha quedado fijado en el comunicado del G20 de los Cabos. El respeto organizado y controlado de disciplinas comunes debe hallar una contrapartida en la solidaridad financiera de toda la eurozona a través de todos sus instrumentos, actuales y futuros”, continuó.
El embajador de Francia afirmó que “les traslado hoy mi convicción de que Francia y España trabajarán, codo con codo, en esta hoja de ruta. Desde hoy, Francia celebra la valentía del pueblo español ante una situación de gran dureza, y la determinación del Gobierno del señor Rajoy para poner en marcha un programa de ajustes sin precedente. Creemos en la capacidad de recuperación rápida de la economía española; da fe de ello el restablecimiento ágil de su comercio exterior. Franceses y españoles, con los presidentes Hollande y Rajoy, libraremos la batalla para salvar el euro y devolver a Europa a la senda del crecimiento. Y lo haremos desde una relación bilateral ejemplar. Ejemplar en la cooperación contra el terrorismo. En lo que se refiere a ETA, nuestro compromiso sigue siendo el mismo. Desde la llegada del nuevo Gobierno a París, se ha detenido en Francia a cinco presuntos miembros de la banda terrorista. Y este 13 de julio, recordamos a Miguel Angel Blanco. Ejemplar en la lucha contra el crimen organizado. Los dos ministros de Interior trabajan en la elaboración de un plan a tres años para cortar la ruta de la droga procedente del Norte de África, que pasa por la Península Ibérica y alimenta una peligrosa actividad criminal en nuestras ciudades.
Ejemplar para reducir la barrera de los Pirineos, con cuatro realidades inmediatas: Puesta en funcionamiento en 2014 de la línea eléctrica Perpiñán-Gerona; sextuplicación de la capacidad de los gasoductos de Larrau y Biriatou entre 2013 y 2015; inauguración, en el primer semestre de 2013, de la línea de alta velocidad entre Perpiñán y Barcelona; lanzamiento de una nueva autopista del mar entre Algeciras, Vigo, Nantes y Le Havre. Ejemplar en los intercambios económicos: Francia es el primer cliente y el segundo proveedor de España. Es el segundo inversor extranjero en España. En 2011, siguió invirtiendo en este país cerca de 4000 millones de euros. Las 1811 filiales francesas presentes en España dan empleo a 285.000 personas. Ejemplar en los intercambios científicos y culturales”.
Bruno delate recordó que “a partir de este año, la Embajada lanza un nuevo programa de becas científicas de alto nivel, «Mérimée », para promover el intercambio de doctorandos entre las mejores escuelas doctorales de Francia y de España. El año pasado inauguramos un nuevo Institut en Bilbao y un nuevo liceo en Sevilla, y en septiembre, inauguraremos el nuevo colegio Saint-Exupéry en Madrid. La semana que viene, pondremos la primera piedra de una nueva Alliance française en Málaga y el próximo curso tendremos una nueva Alliance française en Las Palmas. ¡Nunca antes habíamos tenido tantos alumnos matriculados en nuestros 5 Instituts y 22 Alliances! Nunca tantos españoles habían ido a ver películas francesas : 3,5 millones desde el principio del año”.
“Queridos amigos de España, permítanme decírselo de corazón: Sí, ¡los franceses aman a España! ¡Peor para los Guiñoles!.. Sí, nos alegramos de aplaudir a sus campeones. ¡Nadal, Alonso, y tantos otros!.. Hemos admirado el magnífico fútbol de «La Roja». Qué hermoso ejemplo de inteligencia colectiva, ¡tan fresca y eufórica, como un buen champán!.. Sí, amamos su tierra, sus paisajes, su luz, su cultura, su gastronomía, su saber vivir, su pueblo orgulloso y acogedor. ¡Gracias por su generosa amistad! Nos reconforta en estos momentos difíciles. ¡Que esta afectuosa amistad nos ayude, juntos, a sacar a Europa de la crisis!”, terminó el embajador de Francia en España.
Acto seguido se iniciaron los himnos de Francia y España. El se Francia cantado a capela por una magnífica artista y coreado por los asistentes. Y el de España, escuchado con gran solemnidad.
A acto asistieron personalidades de la vida política y cultural. Y del mundo deportivo se encontraban como representantes del homenaje al fútbol español el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar; el presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo; y representantes de los medios informativos, entre ellos el director de Marca, Óscar Campillo, y periodistas como Roberto Gómez. La velada se prolongó con actuaciones musicales en los jardines de la embajada hasta la madrugada.
Como se recordará. la Toma de la Bastilla es un acontecimiento que marca el fin del Antiguo Régimen y el principio de la Revolución Francesa. El 14 de julio de 1789, el pueblo de París formó una milicia y asaltó la Bastilla. El acontecimiento tuvo repercusiones en el mundo entero y los republicanos intentaron difundir las ideas de la Revolución más allá de las fronteras de Francia. Por ejemplo, el cónsul de Francia en La Coruña le envió al director ejecutivo una traducción al español de la Constitución de 5 de Fructidor del año III, que redactó como prueba de patriotismo.
La Fayette impulsó la organización, en el primer aniversario de la Toma de la Bastilla, de un día nacional para celebrar dicha federación, propuesta que acepta la Asamblea. La Asamblea quiso que esta conmemoración del 14 de julio fuera la fiesta de la unidad de todos los franceses. Un diputado de París, Benjamin Raspail, presentó un proyecto de ley adoptado por la Cámara de los Diputados el 8 de junio, por el Senado el 29 del mismo mes.
Se fijó el 14 de julio por tratarse de aquel día en el que intervino pueblo francés, en este caso parisino, en su emancipación y en la conquista de su libertad. El pueblo se volvió actor de su propia historia. El objeto tomado representa a la perfección la arbitrariedad real, en materia de Justicia.
Este año se cumplió el 220 aniversario de la Marsellesa, el himno francés más bonito de Europa. La Marsellesa fue inicialmente un canto de guerra y un himno a la libertad. Se impuso progresivamente como himno nacional. Y hoy acompaña la mayoría de los actos oficiales.
En 1792, después de la declaración de guerra del Rey a Austria, un oficial francés de servicio en Estrasburgo, Rouget de Lisle, compuso en la noche del 25 al 26 de abril, en la casa de Dietrich, alcalde de la ciudad, el «Canto de guerra para el ejercito del Rin». Su éxito fue tan grande que se declaró canto nacional el 14 de julio de 1795. Prohibido durante el Imperio y la Restauración, la Marsellesa se revalorizó durante la Revolución de 1830 y Berlioz elaboró una orquestación que dedicó a Rouget de Lisle. La Tercera República (1879) la adoptó como himno nacional. Su carácter de himno nacional se reafirmó después en las Constituciones de 1946 y 1958 (artículo 2).
FOTOS, VIDEO Y TEXTOS: JOSÉ CARLOS DUQUE.