Lourdes: La fe mueve turistas
La nueva formula del AVE-María, tren más autobús, pone Madrid-Huesca-Lourdes (Francia) en poco más de cinco horas para pasar un buen fin de semana
Para los católicos, el santuario de Lourdes, al sur de Francia, es el sagrado lugar donde la fe se expande por la famosa basílica y la gruta donde la Virgen María se apareció a Bernardette en 1858. Y milagrosamente, 155 años después, el santo lugar congrega a seis millones de peregrinos de todo el mundo al año. Para los agnósticos, el santuario de Lourdes es un punto turístico donde los visitantes pasan un fin de semana gozando de la naturaleza, del clima pirenaico, de los monumentos y museos, del castillo, del lago glacial y de todo aquello que atrae la atención del viajero.
Y es que Lourdes, a las faldas de los Pirineos, es un lugar mágico para creyentes y ateos, para católicos y para quienes no han sido tocados con el don de la fe. Para todos los peregrinos y turistas se abre ahora la singular campaña de turismo del tren más autobús de Madrid a Huesca, atravesando la línea más corta de los Pirineos aragoneses hasta llegar a uno de los muchos hoteles que les esperan. Y es que Renfe, Alosa, del Grupo Avanza, y Lourdes Hotels Services ponen en marcha el servicio AVE MARIA. Se trata de una innovadora idea del madrileño Rafael Moreno, director comercial de Lourdes Hotels Services & Maria Hotels, que surgió en FITUR, aprovechando que el AVE, el tren de Alta Velocidad Española, surca las vías del norte y se planta desde Madrid en Huesca, en dos horas, recorriendo a velocidades de más de 200 km/h los más de cuatrocientos kilómetros de distancia que separan las dos ciudades. Sale a las 16,05 desde Madrid-Atocha y llega a Huesca a las 18,10. Y, allí mismo, en la estación, un comodísimo autobús de la empresa Alosa, llamado Bus María, espera a los viajeros para conducirlos por los bellos paisajes pirenaicos, a través de 176 km, hasta los lugares de descanso del Lourdes Hoteles Services, al pie del santuario mariano para disfrutar de un feliz fin de semana. Y, todo ello, con el viaje incluido y pensión completa en los hoteles, por 285 euros, en clase turista. Aunque hay otros precios para preferentes.

Pero en una u otra clase, los turistas domingueros que quieran pasar un fin de semana al otro lado de la frontera francesa lo tienen todo a su alcance por un precio muy razonable. Y una vez en Lourdes, todo es distinto. El santuario obra maravillas en peregrinos y turistas. La enorme basílica es en sí un monumental templo que da cabida a la reflexión y al observatorio de la gran estructura y del arte que acoge en su seno. En su interior, el órgano llena de sonido vital el templo, repleto de almas que piden por el destino del mundo y por las personas que contemplan el arte de las pinturas y frescos. Y en el exterior, la gruta de las apariciones, abierta día y noche, es todo un espectáculo para creyentes y no creyentes. Durante las 24 horas, los peregrinos desfilan por la gruta, tullidos y no tullidos, enfermos y sanos, santos y santones, hombres y mujeres, ancianos y niños… en una procesión increíble y testimonial de que allí ocurre algo. Los peregrinos llenan sus botellas de agua, un líquido purísimo de la montaña que aseguran está limpio de cualquier germen dañino. Y lo recogen y lo llevan a sus destinos para regalarlo. Es igual la fe para que se realice el trasiego del líquido elemento. Eso sí, hay una frase de Santa Bernardette (Santa Bernardita) al lado de los manantiales, que dice: “Este agua no tiene valor sin la fe”. Por si acaso, no hay ningún peregrino que no toque el agua e incluso los hay que llenan enormes depósitos para su santo disfrute.
El lugar es sagrado y rezuma espiritualidad por doquier. De todos los actos religiosos, el más impresionante es la procesión nocturna de las antorchas. Jamás se puede ver en otro lugar como éste miles de peregrinos, en sillas de ruedas, en camas rodantes, con muletas o sin ellas, que sigan una procesión con cánticos tan unánimes y en el que haya espacios pausados tan en silencio que contribuyan a meditar si merece la pena ser confesional. Los rostros de los tullidos aparecen en algunos momentos transfigurados, en la búsqueda de esa redención final.
Y los turistas participan también del convite redentor de la fe de los peregrinos. Y se convierten en uno más del masivo acontecimiento que se celebra al anochecer. La fe mueve montañas en la basílica, en la gruta y en la cripta, pero en Lourdes la fe también mueve turistas. De los seis millones que cada año llegan a este lugar, muchos aprovechan el emplazamiento para visitar el monumental castillo, en lo alto de la colina, en cuyo interior se encuentran estancias con muebles y aperos de distintas épocas, muy bien dispuestos en las respectivas salas. Cedric Arnault, de la oficina de Turismo de Lourdes, recomienda la visita a este “Château Fort”, una inmensa estructura gala reforzada en tiempos de Carlomagno en 778, en lo alto de un elevado pico, que muestra un interesante museo pirenaico, y desde donde se puede ver una maravillosa panorámica de la bella ciudad, del verde valle y de las cumbres aún nevadas de los Pirineos.
Y si se quiere disfrutar de una vista aún más elevada, se toma el funicular del Pic du Jer para asombrarse aún más de las maravillas que ofrece la naturaleza. Y si queda tiempo, hay también la posibilidad de realizar un viaje en barca de pedales por el enorme lago glacial que está junto al santuario de Lourdes. En Francia, los turistas tienen que tener muy en cuenta los horarios de desayunos, comidas y cenas, que son más tempranos que los de España. Se desayuna a partir de las 7.00 horas de la mañana, se come a las 12.00 y se cena a las 19.00 horas. A las once de la noche todo es quietud en Lourdes. Atrás han quedado los rezos y las masivas compras de botellas de agua, de cirios para las ofrendas en la gruta y para adquirir recuerdos. Los peregrinos se retiran a horas tempranas para descansar en los hoteles. En el Mediterranée, en el Alba y el Padoue se recogen hasta el día siguiente, con todas las atenciones dispuestas por Jean-Luc Stebenet, responsable comercial.
La mañana del domingo, antes de partir hacia Madrid, se pueden visitar museos, como el de cera, que exhibe la historia de Bernardette Soubirous en distintas secuencias, magníficamente narradas en todos los idiomas, y que presenta una maravillosa Última Cena, que el propio Leonardo da Vinci hubiera firmado si se hubiera dedicado también a esta técnica artística, además de haber sido pintor, arquitecto, dibujante, inventor…
Al final del periplo turístico, Jorge, el conductor del Bus María Alosa, espera a los turistas para conducirlos a Huesca de regreso, el domingo a las 15.00 horas, siguiendo las instrucciones de José Luis Vallés Gállego, jefe de Ventas de Alosa. A las 19.00 el autobús está ya en la estación del AVE, en Huesca, tras cruzar los atractivos Pirineos y disfrutar de las impresionantes vistas. Y María Luisa Cordón, de la Jefatura de Grupos y Ofertas Especiales de Renfe, se asegura de que todo esté a punto en el AVE, que tiene la salida a las 19.35. Dos horas más tarde, a las 21.40 llega a Madrid. La Alta Velocidad cumple el horario. El fin de semana ha sido intenso, pero los turistas llegan con el deseo de volver a Lourdes en cualquier otra ocasión. El viaje y el contenido lo merecen. La escapada vale la pena. Y piensan en que cualquier touroperador, Viajes El Corte Inglés, Travelplán/Iberrrail (Viajes Halcón, Grupo Globalia) y Mucho Viaje (Ocioturs) tenga plazas para reservar esta insólita excursión que arranca en Madrid pero también en Málaga, Cádiz, Sevilla, Barcelona, Zaragoza y Huesca para visitar de viernes a domingo el famoso santuario de Lourdes, en el mismo sitio donde la Virgen se apareció a Bernardette, y donde se han realizado 67 milagros, reconocidos por la Iglesia, y la Oficina Médica de Constataciones ha estudiado otros 7.000 expedientes médicos de curación notable.
Y el “milagro turístico” contemporáneo es llegar de Madrid a Lourdes en poco más de cinco horas, en tren más autobús, cruzando los Pirineos aragoneses.
A CONTINUACIÓN PUEDES VER UNOS VIDEOS DE NUESTRA VISITA A LOURDES
TEXTO, FOTOS y VIDEOS: JOSÉ CARLOS DUQUE / LOMEJOR.COM